sábado, 5 de mayo de 2012

¿Es esta mi vida?

A veces la vida te tiene preparada cosas que no hubieras esperado en esa vida imaginada desde pequeña.
Quizás todos nos imaginamos nuestra trayectoria en la vida de cierta forma. Luchamos por ese tipo de vida o simplemente esperamos que esta se produzca de forma milagrosa.
A veces las cosas no son como esperas, no tienes ese trabajo soñado, no has hecho todo lo que esperabas a determinada edad, no has ido a todos esos sitios que querías ver, o dicho las cosas que querrías haber dicho por miedo a las consecuencias.
¿Debemos esperar a que llegue esa vida o debemos buscarla por otro camino? ¿O quizás no nos hemos parado a pensar que la vida que tenemos es la mejor que podríamos tener o la que realmente nos hace felices, solo que únicamente vemos lo negativo?
Soñamos con utopías, queremos lo tal vez, imposible. Una vida de película.
Pero, ¿es eso pedir demasiado? ¿es pedir demasiado tener un trabajo que te satisfaga, una vida feliz donde no haya preocupaciones, donde la gente no te falle ni te decepcione?
Creo que aún queda mucho por trabajar en cada uno de nosotros, en mí misma, para comprender que no todo es un cuento de hadas y que, a veces debemos aceptar lo que llega a nuestra vida sin dudar y sin cuestionar.
Aún queda mucho por experimentar.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Heridas...

¿Por qué no terminamos de contentar nunca a los demás? Siempre intentamos agradar a los demás, o al menos yo lo intento….y por más que crees que lo estás haciendo bien te das cuenta de que no es así…
¿Qué debo hacer? Si hago tal cosa, podría hacer más y si no lo hago, porque no lo he hecho.
Si me callo, la respuesta es… ¿y por qué no lo dices? Y si hablo, la respuesta es “te has pasado”…
¿Es posible que llegue el día en el que yo sea capaz de satisfacer las necesidades de los demás, satisfaciendo también las mías?
La gente te dice: busca tu propio bien, tu beneficio personal, no seas tan buena, sé algo egoísta…Y cuando haces caso, todo se derrumba…Todo se viene abajo, lo que habías conseguido, los éxitos, las relaciones…
¿Debo ser egoísta conmigo misma para no afectar a las personas que me quieren sin tampoco preocuparme por mí? ¿O debo buscar únicamente el beneficio de los demás, y “agradar al resto”?
El problema es que, cuando piensas un poco en ti, hay personas que te hacen sentir mal porque no las estás agradando a ellas…Una persona normal y corriente en esta situación pensaría: “me da igual, que piensen lo que quieran”… Pero, cuando tienes que tratar con esas personas día tras día, recordándote esos momentos con sus palabras hirientes… ¿qué debemos hacer?
Solo espero que el día de mañana sea un poco mejor, y que las cosas estén más claras en mi cabeza ya que debo tomar algunas decisiones que, podrán afectar a mi relación con ciertas o personas, o bien a mis estudios y salud.




martes, 24 de enero de 2012

Un cuento para pensar...

Aquí os dejo un cuento que he encontrado para reflexionar un poco. Es del médico y escritor argentino Jorge Bucay.


LA CIUDAD DE LOS POZOS
Esta ciudad no estaba habitada por personas, como todas las demás ciudades del planeta. Esta ciudad estaba habitada por pozos. Pozos vivientes...pero pozos al fin y al cabo.
Los pozos se diferenciaban entre sí, no solo por el lugar en el que estaban excavados sino también por el brocal (la abertura que los conectaba con el exterior). Había pozos pudientes y ostentosos con brocales de mármol y de metales preciosos; pozos humildes de ladrillo y madera y algunos otros más pobres, con simples agujeros pelados que se abrían en la tierra.
La comunicación entre los habitantes de la ciudad era de brocal a brocal y las noticias cundían rápidamente, de punta a punta del poblado.
Un día llegó a la ciudad una "moda" que seguramente había nacido en algún pueblecito humano: La nueva idea señalaba que todo ser viviente que se precie debería cuidar mucho más lo interior que lo exterior. Lo importante no es lo superficial sino el contenido.
Así fue como los pozos empezaron a llenarse de cosas. Algunos se llenaban de cosas, monedas de oro y piedras preciosas. Otros, más prácticos, se llenaron de electrodomésticos y aparatos mecánicos. Algunos más optaron por el arte y fueron llenándose de pinturas, pianos de cola y sofisticadas esculturas posmodernas. Finalmente, los intelectuales se llenaron de libros, de manifiestos ideológicos y de revistas especializadas.
Pasó el tiempo. La mayoría de los pozos se llenaron a tal punto que ya no pudieron incorporar nada más.
Los pozos no eran todos iguales así que, si bien algunos se conformaron, hubo otros que pensaron que debían hacer algo para seguir metiendo cosas en su interior.
Alguno de ellos fue el primero: en lugar de apretar el contenido, se le ocurrió aumentar su capacidad ensanchándose.
No pasó mucho tiempo antes de que la idea fuera imitada, todos los pozos gastaban gran parte de sus energías en ensancharse para poder hacer más espacio en su interior.
Un pozo, pequeño y alejado del centro de la ciudad, empezó a ver a sus camaradas ensanchándose desmedidamente. El pensó que si seguían hinchándose de tal manera, pronto se confundirían los bordes y cada uno perdería su identidad.
Quizás a partir de esta idea se le ocurrió que otra manera de aumentar su capacidad era crecer, pero no a lo ancho sino hacia lo profundo. Hacerse más hondo en lugar de más ancho.
Pronto se dio cuenta que todo lo que tenia dentro de él le imposibilitaba la tarea de profundizar. Si quería ser más profundo debía vaciarse de todo contenido.
Al principio tuvo miedo al vacío, pero luego, cuando vio que no había otra posibilidad, lo hizo.
Vacío de posesiones, el pozo empezó a volverse profundo, mientras los demás se apoderaban de las cosas de las que él se había deshecho.
Un día, sorprendentemente el pozo que crecía hacia adentro tuvo una sorpresa: adentro, muy adentro, y muy en el fondo encontró agua. Nunca antes otro pozo había encontrado agua.
El pozo superó la sorpresa y empezó a jugar con el agua del fondo, humedeciendo las paredes, salpicando los bordes y por último sacando agua hacia fuera.
La ciudad nunca había sido regada más que por la lluvia, que de hecho era bastante escasa, así que la tierra alrededor del pozo, revitalizada por el agua, empezó a despertar.
Las semillas de sus entrañas, brotaron en pasto, en tréboles, en flores, y en tronquitos endebles que se volvieron árboles después. La vida explotó en colores alrededor del alejado pozo al que empezaron a llamar "El Vergel".
Todos le preguntaban cómo había conseguido el milagro. -Ningún milagro- contestaba el Vergel- hay que buscar en el interior, hacia lo profundo. Muchos quisieron seguir el ejemplo del Vergel, pero desecharon la idea cuando se dieron cuenta de que para ir más profundo debían vaciarse.
Siguieron ensanchándose cada vez más para llenarse de más y más cosas.
En la otra punta de la ciudad, otro pozo, decidió correr también el riesgo del vacío. Y también empezó a profundizar. Y también llegó al agua.
Y también salpicó hacia fuera creando un segundo oasis verde en el pueblo.
-¿Qué harás cuando se termine el agua?- le preguntaban. -No sé lo que pasará- contestaba- Pero, por ahora, cuánto más agua saco, más agua hay. Pasaron unos cuantos meses antes del gran descubrimiento.
Un día, casi por casualidad, los dos pozos se dieron cuenta de que el agua que habían encontrado en el fondo de sí mismos era la misma. Que el mismo río subterráneo que pasaba por uno inundaba la profundidad del otro.
Se dieron cuenta de que se abría para ellos una nueva vida. No sólo podían comunicarse, de brocal a brocal, superficialmente, como todos los demás, sino que la búsqueda les había deparado un nuevo y secreto punto de contacto:
La comunicación profunda que sólo consiguen entre sí, aquellos que tienen el coraje de vaciarse de contenidos y buscar en lo profundo de su ser lo que tienen para dar...

sábado, 21 de enero de 2012

¡¡De prácticas!!

Ya ha terminado mi primera semana de prácticas de Educación Infantil en el colegio que me ha visto crecer año tras año.
Al principio no estaba segura de si había hecho una buena elección a la hora de escoger este centro pero, después de todo lo que he vivido estos cinco días ya no tengo dudas.
Cuando llegué al cole, entré en la clase y vi a todos esos pequeños, me puse nerviosa. Y no lo estaba por gustarle a la maestra, la que va a ser mi tutora estas tres semanas, sino por si les gustaría a los niños y niñas.
No podía imaginarme en ese momento todo lo que llegaría a saber de ellos y lo que llegaría a hacer.
Todos son especiales porque son únicos, diferentes e irepetibles. Cada uno es de una forma distinta, ninguno se parece y eso es lo que hace que cada día sea uno nuevo y que la tarea no sea rutinaria.
Me he enamorado de todos y cada uno de esos niños, del más pegón, del más tímido, del más bueno, de la más vaguilla, del "más especial"...de todos y cada uno de ellos.
Me encanta que me llamen Seño Laura y me digan a Mí, en vez de a su maestra "pipí" por muy tonto que pueda parecer. Me encanta que quieran que les ayude a hacer las actividades, a pintar, que vengan en el recreo y me abracen...
Al que diga que la Educación Infantil es solo colorear, le invito a que pase únicamente 5 horas con niños y niñas de 3 años intentando que hagan simplemente el trazo vertical de arriba-abajo o al revés de forma "medianamente" correcta y que tenga paciencia para enseñar a hacer los trazos del número 1 a un niño que sólo hace círculos o que muestre tolerancia con aquel niño que no para de gritar en clase. O que siemplemente sea capaz de darle un abrazo al niño que más incordia en clase porque sabe que su situación familiar es bastante mala. Que sea capaz de aguantar los primeros meses del primer año en que entran los niños a la escuela gritando, patalenado, chillando y llorando porque ellos "van al cole" y "mamá no va estar con ellos". Quitar ese sentimiento que queda en los niños de que "los abandonan", nos es fácil.
A todo aquel que diga que la carrera de Educación Infantil es muy fácil y que solo sirve para entretener a los niños que no lleven a sus hijos e hijas a la escuela y esperen que con 5 años salgan sabiendo leer y escribir porque, "sólo les entretenemos".
Con esto sólo quiero decir que Magisterio es una de las carreras más vocacionales que existen y que, la mayoría, porque no todos, trabajamos con estos pequeños porque nos hacen sentir vivos y nos hacen sonreír cada día nos pase lo que nos pase o hayamos dejado en la puerta del centro las preocupaciones que sean.

Os invito a todos a pasaros por un aula de Infantil y ver qué ocurre dentro, ver ese pequeño universo lleno de pequeños mundos deseosos por viajar a través de la fantasía.



sábado, 14 de enero de 2012

Año nuevo sí, ¿pero vida nueva?

Hace 14 días que empezamos un nuevo año, el 2012. La gente, al empezar un año nuevo se pone muchas metas y propósitos a conseguir ya sean a corto o largo plazo pero....¿acaso las cumplimos?
No creo que sea lógico hacer ese tipo de promesas, hay que ser uno mismo y no querer cambiar simplemente por el hecho de que pasamos de año. Debemos cambiar para ser mejores, para hacer de este un mundo mejor, para no caer siempre en la misma piedra, para no hacer daño a la persona que quieres...y eso, se puede hacer cualquier día del año, a cualquier hora sin esperar a las 24:00 h. del 31 de Diciembre.
Este año no me he propuesto nada, solo quiero ser YO e intentar ser mejor persona cada día únicamente porque lo creo necesario para hacer sonreír a los demás y que estén orgullosos de mí.
Este último año ha sido para mí muy especial por diversos motivos...mi relación con mi novio es cada día más especial y la que tengo con mi hermana mediana también ya que, antes nos llevábamos como el perro y el gato y ahora como Silvester y Piolín : )

Otro de los motivos es, porque he conocido a una persona muy especial ahora para mí, mi amiga, a la que se lo cuento todo y de la que no puedo estar sin saber de ella más de un día, por todos esos momentos y esas charlas...por todos esos detalles....
También ha sido muy especial por mi grupo de JMV, por una catequista maravillosa e insuperable y por esas vivencias alocadas y espontáneas como la JMJ de Madrid con mi niño...por esa Pascua tan increíble  e inolvidable en Benagalbón; e incluso por esos momentos de bajón y de querer tirar la toalla...por todo eso doy gracias, porque sin todo eso no seria yo y no hubiera sido "mi año".

Gracias a todas esas personas que me quieren y a las que tanto quiero yo. Gracias por hacerme feliz.